Enrique Salvo Tierra

Director de 'El Auditor de Helechos'


Enrique Salvo Tierra es biólogo especializado en Cambio Climático. Profesor de la Universidad de Málaga es fundador de El Auditor de Helechos.

Historia

Conexión con Gibraltar

En base a las anotaciones del Catastro de Ensenada y la Carta de Espelius se han construido sendas bases de datos de táxones vegetales citados.

La proximidad de poco más de 14 km entre las dos riberas del Estrecho ha llevado a que haya sido, desde la antigüedad, una aspiración unirlas mediante distintas soluciones. En los dos últimos siglos se han considerado varias fórmulas ingenieriles para unir los dos continentes.

Si bien los primeros proyectos de una cierta entidad se remontan a 1869, son dignos de mencionar aquel de túnel excavado de Carlos Ibáñez de Ibero (1908) y el Pedro Jevenois (1927) o el proyecto de tubo sumergido de D. Fernando Gallego Herrera (1929). Por entonces la construcción de Canal de Suez a finales del siglo XIX, y sus implicaciones geopolíticas y económicas, abrigó la idea de desarrollar un modelo ingenieril similar en el Estrecho con afección a todo el Mar de Alborán. Uno de los más ‘delirantes’ fue el ideado a partir de 1929 por el ingeniero alemán Hermann Sörgel con el significativo nombre de Atlantropa.


Figura 2. Valores diarios de temperatura mínima y máxima registrados en el aeropuerto y el puerto durante agosto de 2025.

Este megaproyecto se basaba en tres ideas fundamentales:

  1. la construcción de una gran presa hidroeléctrica, aprovechando el desnivel entre el Atlántico y el mediterráneo, que según sus cálculos abastecería de electricidad a toda Europa;
  2. En la desecación subsecuente harían de Alborán un nuevo espacio continental sobre el que desarrollar varios enlaces viarios fomentando una fluida comunicación, a la vez que se dispondrían de tierras para una agricultura de alto interés para Europa;
  3. un control militar como avance sobre el proyecto bélico que ya se esbozaba en una segunda guerra mundial en el que el Mediterráneo jugaba un papel trascendental.

La evaluación de las desastrosas consecuencias por científicos conocedores de los efectos que sobre el clima de la cuenca mediterránea tuvo la crisis messiniense, y en especial las ya descritas en el libro de H.G. Wells The Outline of History (1920), dio al traste con Atlantropa, aunque su autor bajo el auspicio de grandes mecenas continuó con el perfeccionamiento de su proyecto hasta 1959. Pero además la óptica supremacista del proyecto en el que los beneficios europeos se cargaban contra los perjuicios africanos conllevó el rechazo de la comunidad internacional.

Pero la idea de Sörgel no fue la única delirante, y podemos encontrar numerosas propuestas carente de los mínimos conocimientos científicos y de escasa viabilidad. Los conocimientos batimétricos y geotectónicos y los avances técnicos en construcción de megainfraestructuras conllevaron a un cambio de estrategia de las ideas de tunelación hacia las de un puente colgante como forma de comunicación, desechadas finalmente al reconocer las especiales condiciones meteorológicas, oceanográficas y geológicas del Estrecho.

En 1972, en un contexto internacional propicio a la realización de grandes obras públicas, con el impacto del inicio de la construcción del túnel de Seikán en Japón, se crea en el Ministerio de Obras Públicas una “Comisión para el estudio previo sobre la viabilidad de una comunicación permanente entre España y África a través del Estrecho de Gibraltar”. Este fue el margen para el inicio de la cooperación de los dos estados ribereños que cuaja en la Declaración Conjunta Hispano-Marroquí de 1979, con el compromiso de abordar conjuntamente los estudios necesarios a la realización de un enlace fijo Europa-África. Para ello se crearon sendas Sociedades estatales de estudios, SNED en Marruecos y SECEGSA en España. El resultado ha sido un intenso trabajo de investigación técnica y científica en el área del Estrecho, que ha permitido que el proyecto evolucione en un marco cada vez más formal y realista, quedando cada vez más acotado a un túnel ferroviario.

Actualmente se retoma el proyecto con fuerza. El coste elevado de la megaestructura se ve compensado por sus beneficios sociales y económicos a medio y largo plazo. Las dudas recaen, sin embargo, en el impacto ambiental, más allá del largo período de construcción, en el grado de afección especialmente para el Mar de Alborán después de su consolidación, algo que ya debía haber requerido una mayor profundización. Desde las alteraciones de movimientos migratorios de aves y especies marinas, hasta la modificación de ecosistemas por la alteración de corrientes son efectos previsibles ya en un primer estadio.

Referencias

Romero Bartomeus, L. 2016. Los actores que intervienen en el Estrecho de Gibraltar. Cuadernos de Gibraltar – Gibraltar Reports 2: 147-223.